Una pareja se dedica a llevar literatura en las zonas más olvidadas de Arauca.

Álvaro González y Patricia Uribe -comunicador social y psicóloga, respectivamente-, son una pareja que desde hace 16 años se dedica a acercar libros a los niños en los municipios más olvidados de Arauca, uno de los departamentos de Colombia más afectados por el conflicto armado.
Mientras los grupos subversivos se apoderan del territorio, dejando enormes huellas de violencia y dolor, esta pareja lleva esperanza y oportunidades a las veredas más alejadas para sembrar paz a través de la lectura.
En un carro, recorren los siete municipios del departamento y van entregando libros en las casas. Además se acercan a escuelas y crean tertulias con la comunidad para promover el poder transformador de la lectura.
Cada libro que llevan a las veredas se convierte en una vida tocada. Es tanta la emoción de niños y niñas que cada que el carro de Fortulee llega salen a su encuentro ansiosos y deseosos de saber qué aventura les espera entre las letras.
Así, esta población se aleja, así sea por un instante, de los graves problemas que les deja el conflicto armado, especialmente en un departamento que además de ser azotado por la violencia y la desigualdad social, ha sido olvidado por el gobierno.
Patricia considera que este proyecto “no se trata de leer por leer. A través de los libros, los niños descubren que no están condenados a repetir las historias de dolor que los rodean”. Así se dan cuenta que también tienen una oportunidad de cambiar su propia historia.
En las escuelas del departamento escasean las bibliotecas y, al tiempo, los libros, por eso este proyecto tiene un impacto profundo y sanador a todas las comunidades a las que llega, pues a través de la lectura, los niños también se sienten escuchados.
Si bien el propósito de esta iniciativa es incentivar la lectura y acercar la literatura a los niños, este espacio también se ha convertido con el tiempo en un lugar seguro para la escucha, para expresar sus emociones o temores, al verse tan directamente afectados por el conflicto armado.
Por eso, a través de los libros, los niños han aprendido que existe otra opción más allá de la guerra, evitando así que muchos terminen haciendo parte de un grupo armado, pues además de que el reclutamiento está latente, muchas veces se unen tratando de escapar de una realidad donde no encuentran oportunidades.
Gracias a su esfuerzo, hoy en Fortul, el municipio donde nace esta historia, asisten más de 100 niños a las tertulias para leer, debatir, compartir ideas, sueños y anhelos. Y, aunque saben que han logrado mucho, esta pareja busca llegar a más rincones del departamento, para que a través de los libros todos los niños encuentren una nueva oportunidad y el deseo de escribir su propia historia, una lejos de la violencia.
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