Casas del futuro: la apuesta de Uruguay por la madera para resolver la crisis habitacional

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El país promueve la construcción industrializada, un sistema que reduce costos y tiempos, ofreciendo una solución ecológica y eficiente al déficit de viviendas.

Uruguay enfrenta un déficit habitacional estimada en más de 60.000 viviendas. Para combatir esta crisis social, el país ha puesto en marcha una innovadora “Hoja de Ruta” que busca transformar la construcción de interés social, abandonando la tradición del hormigón y apostando fuertemente por la madera de origen nacional. Esta iniciativa se presenta como una solución rápida, económica y, crucialmente, sostenible.

Históricamente, en el país la construcción ha estado ligada al hormigón y la mampostería, influenciada por las tradiciones culturales de los ancestros europeos. Sin embargo, el sector público, a través de instituciones como el Movimiento de Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural (MEVIR), es ahora pionero en impulsar el uso de la madera estructural. Esta transformación no solo busca acelerar los plazos, sino también fortalecer la industria forestal nacional, agregándole valor y generando nuevas oportunidades de empleo.

El principal atractivo de la madera radica en que ofrece un triple beneficio. En primer lugar, es el único material de construcción que se cultiva, lo que lo hace totalmente sostenible y renovable. De hecho, por cada metro cúbico utilizado, se captura y almacena aproximadamente una tonelada de dióxido de carbono (CO2), mitigando la huella de carbono del sector. 

En segundo lugar, las estructuras de madera son mucho más aislantes que el concreto o el acero, lo que garantiza una eficiencia energética superior, mayor confort térmico y una reducción significativa en los costos de servicios para las familias. Finalmente, su uso en sistemas prefabricados permite reducir los plazos de montaje y reducir el valor del metro cuadrado, atacando la urgencia habitacional con mayor celeridad.

La implementación de este enfoque ya está dando frutos, especialmente en el interior del país, en departamentos como Rivera y Artigas, donde MEVIR ha entregado decenas de unidades. Además, el uso de tecnologías como la Madera Laminada Cruzada (CLT) está facilitando la industrialización de los procesos.

Uruguay está demostrando que es posible alinear la necesidad social de vivienda digna con la urgencia ambiental de construir de forma ecológica. El desafío actual es masificar esta tecnología, venciendo las barreras culturales y normativas que históricamente limitaron el uso de la madera, y capacitando a cientos de trabajadores para que este material se convierta en la columna vertebral de la arquitectura social del futuro.

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