Las artesanas se han convertido en ejemplo de resiliencia en una región donde antes solo había sequía y pobreza.

El Valle de Jequitinhonha, ubicado en el interior de Minas Gerais, Brasil, fue conocido durante mucho tiempo por su sequía y pobreza. Sin embargo, en esa tierra que parecía olvidada, las mujeres se unieron y con resiliencia han convertido a la región en un epicentro artesanal.
Desde mitad del siglo pasado, las mujeres se vieron obligadas a hacerse cargo del hogar, ya que por las dificultades para encontrar trabajo los hombres debían migrar en busca de oportunidades.
Ante esta situación, las mujeres encontraron en la tierra seca que abundaba en la región, una oportunidad para crear un sustento y poder sostener a sus familias. Así, con habilidades artísticas el barro y la arcilla se convirtió en una forma de resurgir ante tanta necesidad.
En la elaboración de las artesanías cada paso es manual, desde la extracción del barro hasta la creación de sus obras. En principio, elaboraban utensilios principalmente para la cocina, como ollas y sartenes, pero, a medida que su arte fue ganando fama este se convirtió en una forma de expresión cultural.
Desde entonces, los conocimientos y técnicas de este arte se han transmitido de generación en generación. Además, las artesanas han desarrollado, a través de este oficio, una multitud de expresiones artísticas que dan muestra de su identidad y cultura.
Mediante la elaboración de muñecas recrean escenas de la vida cotidiana, experiencias, sentimientos y creencias propios de la región, dando a conocerle al mundo todo su talento artístico, pues cada obra tiene características únicas.
De esta manera, lo que en un principio fue solo una forma de trabajo para salir adelante, poco a poco se convirtió en una muestra cultural, gracias a ello, el conocimiento, y las expresiones artísticas relacionadas con la artesanía en arcilla del Valle de Jequitinhonha fueron reconocidos como Patrimonio Cultural del Estado de Minas Gerais en diciembre de 2018.
Así, esta región olvidada de Brasil, también ha pasado a ser epicentro de las artesanías en el país, siendo además un importante destino turístico, pues el talento de sus artesanas cambió la historia de sus familias y de toda la comunidad.
Las mujeres se volvieron fuente de sustento y una inspiración para el resto de los ciudadanos, al tiempo que, la cerámica del Jequitinhonha dejó de ser una cuestión local y de ferias para convertirse en una producción que cautiva a galerías de arte, museos y coleccionistas en todo el mundo.
Deja un comentario