El médico argentino que usa la música como terapia complementaria en internación

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Un cardiólogo combate la incertidumbre y la soledad hospitalaria con un repertorio que conmueve a Latinoamérica.

El entorno hospitalario, a pesar de su vital función, a menudo se percibe como un lugar frío y deshumanizado, donde el paciente se siente despojado y abrumado por la incertidumbre y el dolor. Este problema, inherente a la alta tecnificación de la medicina moderna, genera un malestar emocional que afecta directamente el proceso de sanación y la predisposición del enfermo. 

Fue precisamente esta realidad, exacerbada por la experiencia personal de acompañar a su padre con una enfermedad terminal, lo que motivó al Dr. Mariano Masciocchi, médico clínico y cardiólogo en Buenos Aires, a buscar una solución humana que trascendiera la prescripción farmacológica.

La solución que encontró este médico argentino fue tan simple como revolucionaria: integrar el canto y la música en sus rondas médicas diarias. Su proyecto, que nació de la intuición y la empatía, consiste en ofrecer pequeñas serenatas espontáneas a los pacientes internados, transformando por unos minutos la habitación o el pasillo en un espacio de distensión. Este ritual terapéutico, que se repite sin previo aviso, tiene como objetivo inyectar vitalidad, alegría y un profundo sentido de conexión humana, buscando que la persona deje de enfocarse en su enfermedad y en el miedo que esta genera.

La forma en que funciona es completamente orgánica y desestructurada: Mariano entra a la sala, realiza su chequeo médico y, si percibe la receptividad del paciente, simplemente comienza a cantar. El repertorio es amplio, desde baladas populares como “Color Esperanza” hasta temas que los propios pacientes le solicitan. Lo que hacen es más que entretener; es una técnica que el doctor describe como un “remedio” que no se compra, un acto de presencia que valida las emociones del enfermo y lo invita a participar moviendo sus hombros, tarareando o simplemente sonriendo.


Aunque el Dr. Masciocchi es la cara visible y el motor inicial, el proyecto ha crecido con la participación de otros profesionales de la salud, incluyendo a la doctora Natalia Masci, quienes se suman a las melodías y a esta forma de atención. Además, el alcance de esta iniciativa se potenció gracias a la viralización en redes sociales, donde los videos compartidos por el doctor Masciocchi o por el personal del hospital han generado una reacción masiva. De esta forma, el proyecto se ha convertido en un movimiento que trasciende las paredes de la clínica, alentando a otros profesionales a replicar esta filosofía de cuidado en distintos centros de salud.

El efecto de este enfoque en la recuperación de pacientes es notable. Al proveer un “oxígeno mental” en el encierro del hospital, el proyecto alivia significativamente el aislamiento, la ansiedad y el estrés asociados a la hospitalización. Los pacientes y sus familiares refieren un mejor ánimo, un espacio de olvido temporal del dolor y una sensación de ser vistos como personas, no solo como un diagnóstico. Este bienestar emocional contribuye a una mejor evolución clínica, según lo ha observado el propio cardiólogo.


Finalmente, este proyecto de musicoterapia espontánea ha logrado un impacto profundo, no solo en quienes reciben la canción sino en toda la comunidad sanitaria. Al demostrar que la empatía activa y el tiempo dedicado son claves terapéuticas, Masciocchi y su equipo están redefiniendo el modelo de atención médica en Argentina. Su labor es un llamado a recuperar la esencia humanista de la profesión, probando que un gesto sencillo puede ser el catalizador para que tanto el personal como el enfermo transiten los momentos difíciles con mayor esperanza y calidez.

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