
En la medida en que avanza la tecnología, también lo hace la medicina y la ciencia. En 2024, la bioimpresión 3D alcanzó un nuevo hito tras lograr fabricar tejidos y estructuras humanas que luego podrán ser usadas en trasplantes.
Desde riñones o huesos hasta corazones, podrían ser fabricados con estas impresoras para salvar vidas. Lo más destacable de este avance, es que además cada tejido podría adaptarse a las necesidades de cada paciente, convirtiéndose en una gran alternativa de tratamiento.
La bioimpresión se puede utilizar para crear de manera artificial tejidos que se parezcan lo máximo posible a los humanos para que sean funcionales, un proceso que representa un gran reto y avance tecnológico.

Si bien actualmente esta técnica está en fase experimental, en un futuro podría cambiar la manera de hacer trasplante de órganos, o de crear tratamientos de medicina regenerativa, de tumores u otras patologías.
Aunque la bioimpresión como tal ya existe, ahora el reto está en lograr que los tejidos sean perdurables en el tiempo, sin embargo, esto no estaría muy lejos de lograrse, ya que esta tecnología avanza rápidamente.
Otro de los desafíos está en poder fabricar muchos tejidos, ya que el principal insumo de la bioimpresión 3D son las biotintas, las cuales juegan un papel crucial en el éxito del tejido diseñado. Esencialmente, las biotintas son un hidrogel (un material suave y flexible que contiene agua) combinado con células vivas, pero lo que se necesita es que se pueda imprimir sobre varias capas, lo cual aún no se ha conseguido.

Otro obstáculo es la resolución. Los tejidos humanos son estructuras complejas con muchos capilares de tamaño microscópico muy difíciles de reproducir exactamente. No obstante, investigadores de la Universidad de Penn State, en Pensilvania, han desarrollado una técnica de bioimpresión 3D más rápida basada en el uso de esferoides celulares (grupos de células), lo que permite fabricar tejidos más complejos.
Así, se ha dado un paso decisivo hacia la creación de tejidos y órganos funcionales, abriendo nuevas posibilidades para la medicina regenerativa y el trasplante de órganos.
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