La cancha que derriba prejuicios: hockey inclusivo cambia vidas en argentina

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Más que un deporte, iniciativas como ‘Lionas y Liones’ se convierten en una poderosa herramienta social para fomentar la verdadera integración.

En Argentina, el hockey sobre césped es una pasión nacional. Pero, en los últimos años, este deporte ha trascendido de la simple competencia para convertirse en una fuerza imparable de cambio social. El movimiento de hockey inclusivo, liderado por proyectos como “Lionas y Liones” o la escuela Suyai, está redefiniendo lo que significa jugar en equipo. 

Aquí, la verdadera meta no es el gol, sino la integración. El objetivo de estos grupos es simple y poderoso: utilizar la bocha y el palo como excusa perfecta para derribar mitos y prejuicios sobre la discapacidad, creando un espacio donde todos se sienten cómodos y, sobre todo, valorados.

El impulso detrás de esta revolución viene a menudo de experiencias personales profundas. Historias como la de Silvina Forrester, quien creó la Fundación Argentina de Hockey Inclusivo inspirada por el impacto positivo que el deporte tuvo en su hija Clara, que tiene síndrome de Down. 

En su experiencia, el hockey no solo le brindó beneficios físicos, sino que fue clave en su vida social y en el aumento de su autoestima. Esta visión ha cimentado la filosofía del movimiento: el deporte deja de ser una actividad aislada para transformarse en una herramienta de independencia y contención que acompaña a los participantes en todos los aspectos de su vida.

El funcionamiento de estos equipos es un modelo de adaptabilidad y empatía. Los entrenamientos están diseñados para fomentar la concentración, la atención y la toma de decisiones, siempre con paciencia y un constante refuerzo positivo. No se exige a los jugadores más de lo que pueden dar, sino que se celebra el progreso individual. 

Además, en los encuentros o “Mundialitos” que organizan, la técnica pasa a segundo plano; lo menos importante son las reglas estrictas. Lo esencial es disfrutar y vivir la alegría de estar en grupo. Esta atmósfera de aceptación permite que jóvenes que antes sentían inseguridad o que no podían siquiera sostener el palo, hoy lo hagan con soltura e integrados al equipo.

Pero el hockey inclusivo va más allá de la cancha. Genera un ecosistema de apoyo crucial. Estos proyectos no solo ofrecen entrenamiento, sino también un espacio de contención que incluye terapia y charlas con psicólogos y facilitadores. Estos últimos, que forman parte del equipo técnico, ayudan a ordenar el juego, pero con una regla de oro: no pueden pasarse la bocha entre ellos. Esto asegura que los jugadores con discapacidad sean siempre los protagonistas y se sientan contenidos y empoderados. La presencia activa de las familias también es fundamental, entendiendo que la independencia de sus hijos comienza justo allí, en el club.

El impacto de este movimiento en la sociedad argentina es incalculable. Más allá de los reconocimientos que han recibido (como ser destacados por el Comité Olímpico o la Legislatura Porteña), el verdadero triunfo es la ruptura de la burbuja social. Al participar en estos equipos, los jóvenes encuentran una red de amistad genuina que trasciende las diferencias. 

Como señalan los profesores, la inclusión verdadera se produce cuando estos chicos y chicas, que tal vez eran excluidos de actividades sociales fuera del club, encuentran a 40 amigos con los que se sienten completamente cómodos, abriendo puertas que la sociedad tradicionalmente les había cerrado.

En conclusión, el hockey inclusivo en Argentina es una de esas historias que demuestran la capacidad del deporte para humanizar. Utilizando la mística del hockey, estos grupos están reescribiendo la narrativa de la discapacidad, reemplazando el prejuicio por la convivencia y el miedo por la alegría. 

El proyecto es un espejo de lo que toda sociedad debe aspirar a ser: un espacio donde el valor de una persona no se mide por su habilidad, sino por su capacidad de participar y disfrutar junto a otros, convirtiendo un simple juego en una lección de vida para todo el continente.

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