Rompiendo barreras de género y construyendo independencia económica para mujeres en Brasil.

En Brasil, la construcción civil históricamente ha sido un espacio dominado por hombres. Rompiendo barreras de género y brindando nuevas oportunidades, el Instituto Mujer en Construcción (IMEC) se ha convertido en un referente de empoderamiento femenino.
Desde su fundación en Canoas, Río Grande del Sur, este instituto ofrece capacitación técnica y apoyo integral a mujeres en situación de vulnerabilidad, incluidas aquellas que han sido víctimas de violencia doméstica, con el objetivo de transformar sus vidas a través de la autonomía económica.
El IMEC ofrece cursos gratuitos en diversas áreas de la construcción civil, desde electricidad y plomería hasta carpintería, pintura y colocación de pisos. Estos programas no solo enseñan habilidades técnicas demandadas en el mercado laboral, sino que también fomentan la autoconfianza y la independencia de sus participantes.
Además, las mujeres reciben apoyo psicosocial y seguimiento personalizado, garantizando que la capacitación vaya acompañada de un fortalecimiento de su autoestima y seguridad personal.
El impacto del instituto se refleja en cifras y testimonios. Más de 7.500 mujeres han pasado por sus programas, y cerca del 40% logra conseguir empleo antes de finalizar la formación. Muchas de ellas aplican lo aprendido para mejorar sus propios hogares o colaborar en obras comunitarias, multiplicando los beneficios de su capacitación.
Este enfoque integral contribuye a reducir la vulnerabilidad económica y social de las participantes, convirtiendo la formación técnica en un motor de transformación personal y familiar.
La presencia femenina en las obras también está cambiando la dinámica laboral. Según el IMEC, las mujeres promueven entornos más organizados y colaborativos, generando un efecto positivo en los equipos de trabajo. Proyectos como “Pessoas Trabalhando”, desarrollados en alianza con empresas como Grupo CCR, visibilizan a las mujeres en la señalización y ejecución de obras, reforzando su participación en un sector donde todavía existe una marcada desigualdad de género.
El Instituto Mujer en Construcción demuestra cómo la capacitación técnica, acompañada de apoyo integral, puede empoderar a mujeres y transformar comunidades enteras. Su modelo combina educación, inclusión laboral y fortalecimiento personal, convirtiéndose en un ejemplo de impacto social positivo en Brasil y un recordatorio de que derribar barreras históricas no solo genera empleo, sino también dignidad y oportunidades para un futuro más equitativo.
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