
Las tortugas marinas, son una especie en peligro de extinción a nivel mundial. De las siete variedades que hay, todas están en riesgo. Esto se debe principalmente a las actividades humanas y a los dramáticos efectos del cambio climático.
Históricamente estos enormes reptiles han sido buscados por sus huevos, piel y caparazón, y han estado en riesgo por la pesca; pero ahora, debido al calentamiento de la tierra la temperatura de la arena en la que ponen los huevos es mayor a la habitual, lo que ha provocado una severa crisis en su reproducción, y la población ha comenzado a disminuir drásticamente.
Por ello, el rol de organizaciones como AMBAS (Asociación de Desarrollo Comunal de Mujeres de la Barra de Santiago) en El Salvador, ha sido clave en la preservación de esta especie. Desde hace 24 años, este proyecto de conservación liderado por mujeres, busca proteger a las especies de tortugas marinas que anidan en las playas, intentando frenar su desaparición.
Las mujeres que hacen parte de la organización comunitaria, se dedican a marcar a las tortugas y a recolectar y proteger sus huevos. Además crean estrategias de conservación ambiental y cultural en la zona para garantizar su preservación.
En el 2014, la comunidad se percató de que la contaminación generada por cultivos como la caña de azúcar y la pesca industrial estaban afectando la riqueza biológica de la zona, lo que a su vez perjudicaba los huevos de las tortugas durante la época de anidación.
A razón de ello, las mujeres de AMBAS, decidieron empezar a marcar y recolectar los huevos de las costas para luego depositarlos en viveros. Allí, permanecen bajo cuidado y supervisión los 45 días que dura la incubación.
AMBAS marca alrededor de 200 tortugas y recoge entre 87 mil y 90 mil huevos entre mayo y diciembre, con una tasa de nacimiento del 95 %. Una vez el huevo eclosiona, cuando las pequeñas tortuguitas están lo suficientemente fuertes, son liberadas al mar.
Además de que esta iniciativa le da una nueva oportunidad de vida a las tortugas marinas, también se ha convertido en un aliciente para la comunidad, pues la recolección de huevos se convirtió en una oportunidad de recibir ingresos extra, pues por cada 14 huevos que recolecten, la organización les paga 2,50 dólares. Así, este proyecto genera un cambio en su comunidad y favorece una especie que cada día está en mayor riesgo de desaparecer.
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