De la ciencia de laboratorio a la vida real: la historia detrás del desarrollo que busca cambiar el destino de los pacientes infartados.

El músculo cardíaco sostiene un pulso silencioso que define la vida, pero su fragilidad es absoluta. Cuando una arteria se obstruye y el infarto irrumpe, las células que dependen de esa irrigación no reciben oxígeno ni nutrientes. Mueren en cuestión de minutos. A diferencia de otros órganos, el corazón está compuesto por cardiomiocitos, células que carecen de poder regenerativo. Una vez que se pierden, el cuerpo intenta proteger la estructura reemplazando el área afectada por un tejido fibrótico: una cicatriz dura que sirve de sostén pero que es incapaz de contraerse. Con el tiempo, la función principal del corazón se degrada, el bombeo falla y el paciente queda expuesto a una insuficiencia cardíaca severa.
Frente a esa pérdida, la medicina tradicional ha desarrollado respuestas orientadas a destapar las vías o a estimular mecánicamente al órgano. Procedimientos como el cateterismo, la colocación de stents, las cirugías de bypass o los esquemas de fármacos ayudan a que la sangre circule o a que el corazón se esfuerce en bombear. Sin embargo, en ninguna parte del mundo existe hoy una tecnología capaz de recuperar ese tejido muerto.

En ese vacío de respuestas nació en Argentina Amnova Biotech. La iniciativa no surgió como una corporación, sino como un proyecto científico gestado hace unos tres años por un equipo de investigadores locales: Alejandro Berra, Mariano Berra, Pilar Ferrer y Daniela Olea, científica del Conicet que durante años investigó diferentes terapias para el corazón y que hoy se desempeña como directora científica de la startup.
Entendiendo la urgencia de reparar lo que la naturaleza no recupera por sí sola, el grupo desarrolló un hidrogel bioactivo inyectable elaborado a base de membrana amniótica. Este material, ampliamente utilizado en otros tratamientos por sus propiedades regenerativas, comenzó a probarse en conjunto con el banco de tejido de membrana amniótica. Las primeras evaluaciones en laboratorio confirmaron un elevado potencial in vitro. Sin embargo, al momento de avanzar y ante la falta de financiamiento público, el equipo tomó una decisión clave: crear este año una startup biotecnológica para buscar fondos privados, una tarea nada fácil en un contexto donde la ciencia argentina atraviesa un momento crítico por la escasez de recursos estatales.

La propuesta de este grupo de científicos busca transformar de raíz la evolución de los pacientes. El hidrogel se inyecta directamente en el corazón y actúa sobre la matriz dura de la cicatriz haciéndola más flexible. Funciona como un andamio biológico libre de células que envía señales moleculares e induce bypasses naturales mediante la creación de nuevos vasos sanguíneos (neovascularización). Esto permite la migración de células sanas y promueve que el tejido dañado sea reemplazado progresivamente por un nuevo tejido contráctil, potenciando las terapias existentes.
Hasta el momento, los ensayos preclínicos han mostrado excelentes resultados. Luego de las pruebas in vitro en cardiomiocitos, el desarrollo se probó en animales, principalmente en ovejas, un estándar habitual en la investigación cardiovascular debido a que su corazón posee un tamaño y funcionamiento fisiológico muy similar al humano. Durante los estudios se constató la reducción del tamaño del infarto, el aumento de la neovascularización, una mayor proliferación celular y mejoras concretas en la función cardíaca.

A pesar del éxito en la fase preclínica, la tecnología aún debe superar etapas antes de llegar a los pacientes. Actualmente, el equipo trabaja para confirmar que el hidrogel no sea tóxico y en avanzar con los controles regulatorios de las entidades competentes. La meta de la startup es iniciar la fase uno de ensayos clínicos en humanos el próximo año.
En una primera instancia, la compañía contempla inyectar el hidrogel en pacientes con cardiopatía dilatada severa de origen isquémico coronario que hayan agotado otros tratamientos, así como en aquellos que se encuentren en etapa de cirugía de bypass para potenciar la intervención. El objetivo es revertir el daño, reducir el infarto, mejorar la función del órgano y disminuir tanto las hospitalizaciones como el consumo de medicamentos, lo que mejoraría drásticamente la calidad de vida de los pacientes.

Mientras la startup avanza con las pruebas clínicas, el equipo ya proyecta en qué otros tipos de tejidos podría aplicarse este hidrogel para tratar distintas patologías, al tiempo que continúan la búsqueda constante de fondos. En un escenario donde apostar a la ciencia es clave para la innovación, el desarrollo, el bienestar y el progreso, esta iniciativa demuestra que el talento local puede transformar la ciencia en una mejora directa para la calidad de vida de las personas.
Al final, este desarrollo busca cambiar la forma en que se habita esta enfermedad. Convertir una cicatriz en tejido vivo es la diferencia entre vivir con el miedo constante al deterioro o recuperar la tranquilidad cotidiana de un cuerpo que responde. Porque cuando el corazón vuelve a funcionar, lo que se recupera no es solo la salud física, si no la posibilidad de volver a pensar en el futuro y no solo en la enfermedad.
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stella medicis
Muy interesante y valioso su contenido
Hector Moreno
Es lamentable la falta de apoyo oficial a programas de investigación como el desarrollado por estos jóvenes. Que nuestro DIOS TODO PODEROSO les abra muchas puertas para beneficio de la humanidad.
LUZ CARIME RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ
Excelente publicación y felicitaciones a los médicos
Guido Peña Trujillo
Me parece que hay un compromiso y una dedicación de parte de este equipo al presentar una opción tal vez no conocida,; deseo de corazón tenga la acogida y complacencia de los galenos y personal idóneo en esta materia. Muchos éxitos con este proyecto, tan útil en estos tiempos. Felicitaciones equipo.
Paula echeverry
Excelente información mas aun cuando ya hemos vivido esas situaciones en la familia y en mi caso personal tube una trombosis de vena profunda pie derecho a mis 29 años de edad .. Gracias a Dios no he presentado recaídas.
Markus Moreno
El comienzo no es nada fácil, ya habéis dado el primer paso. Confiad en que todo saldrá bien.
Seguid adelante y muchos éxitos!