Río Sustentable: la fuerza comunitaria que despierta al río Suquía y abraza el futuro de Córdoba

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Un grupo de amigos transformó el abandono del principal afluente cordobés en una red de voluntariado, reforestación y educación ambiental para devolverle la vida a su ecosistema.

Foto: Río Sustentable

En el corazón de la ciudad de Córdoba, donde el bullicio urbano suele ahogar la voz de sus paisajes, corre un afluente que durante años pareció ser invisible para sus propios habitantes. Lo que comenzó como un indignado reclamo de dos amigos en el confinamiento, hoy se ha convertido en una red comunitaria que limpia, reforesta y devuelve la dignidad al río Suquía.

El río siempre estuvo allí, pero fue la pandemia de coronavirus y el estricto confinamiento en Argentina lo que cambió la forma de mirarlo. Cuando las autoridades comenzaron a flexibilizar las restricciones y habilitar el uso del espacio público, Hernán Magnien y Martín Vázquez decidieron reencontrarse en las orillas del río Suquía, muy cerca de sus casas. La ilusión de volver a conectar con la naturaleza se topó de frente con una realidad asfixiante: el paisaje estaba sepultado bajo montañas de desechos. Plásticos, escombros y todo tipo de residuos habían ahogado el curso de un agua que debía ser vida.

Foto: Río Sustentable

Con la convicción de que no podían quedarse como meros espectadores, ese mismo día tomaron una decisión instintiva y responsable. Convocaron a otros amigos, compraron bolsas de basura y comenzaron a recoger lo que la indiferencia había dejado a la deriva. Sin embargo, al ver la inmensidad del problema y movidos por un deseo profundo de cambiar la historia de ese entorno, comprendieron que no se trataría de una acción de una sola tarde.

Así nació Río Sustentable, un colectivo que pasó de ser una juntada de amigos a una sólida organización ambiental y comunitaria. Su causa: recuperar, cuidar y restaurar el río Suquía. A fuerza de constancia, decenas de voluntarios se han ido sumando a esta tarea, logrando no solo extraer toneladas de basura, sino también presionar para el cierre de varios basurales clandestinos que operaban en las inmediaciones y contaminaban de forma sistemática la cuenca.

Foto: Río Sustentable

Para comprender la magnitud de esta labor, es necesario entender lo que representa el Suquía. Denominado históricamente como Río Primero por ser el principal cauce en atravesar la capital cordobesa, ha sido durante décadas un espacio al que la ciudadanía le dio la espalda. A pesar del abandono, este ecosistema conforma un verdadero corredor biológico que alberga a más de 100 especies de aves, además de fauna terrestre como zorros, lauchas y coipos. Sin embargo, la contaminación constante y los desagües han afectado su equilibrio al punto de impedir que la gente pueda bañarse en él, especialmente en las zonas adyacentes al casco urbano.

En lugar de desgastarse en señalar culpables, Río Sustentable eligió el camino de las soluciones concretas. Ese enfoque propositivo les permitió poner al río en la agenda pública y generar un impacto que trascendió fronteras. Un ejemplo de este reconocimiento ocurrió cuando Martín fue seleccionado por la Organización de las Naciones Unidas como uno de los 16 Jóvenes Líderes mundiales para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un hito que impulsó aún más el activismo del grupo.

Para abordar la restauración de un río de tal envergadura, la organización estructuró su labor en tres ejes principales. El primero es la limpieza voluntaria, que se realiza mediante convocatorias abiertas en redes sociales para intervenir tramos específicos del cauce. El segundo eje es la reforestación con vegetación autóctona; considerando que a la provincia de Córdoba le queda menos del 4 % de su bosque nativo original, el grupo trabaja en la restauración de la ribera para devolverle su flora nativa. El tercer pilar comprende jornadas de reconocimiento de especies mediante trekking urbano, una herramienta clave para que la propia comunidad descubra y valore la biodiversidad que coexiste con la ciudad.

Vencer la apatía inicial no fue sencillo. La clave para construir este movimiento ha sido la confianza, demostrando con hechos el compromiso real por sanar el territorio y transmitiendo un mensaje claro: la preservación de las especies y del agua es también la preservación del propio ser humano.

Foto: Río Sustentable

A la fecha, el colectivo ha logrado recuperar tres kilómetros del afluente, una meta significativa si se considera la densidad de los desechos y la resiliencia requerida para enfrentar las crecidas del río, que en ocasiones han arrastrado nueva basura desarmando meses de trabajo en cuestión de minutos. Lejos de bajar los brazos, la organización ha tomado esos reveses para insistir en la necesidad de evitar la contaminación en la cuenca alta y exigir que el río fluya limpio desde su origen.

Uno de sus mayores logros tangibles es el Paseo Somos Río, un tramo recuperado y acondicionado para el disfrute respetuoso de los vecinos. El sueño de la organización es que estos espacios restaurados sean declarados oficialmente como áreas naturales protegidas, garantizando su preservación a largo plazo con el respaldo de las autoridades competentes.

Hoy, la labor de Río Sustentable no solo rinde frutos en los árboles plantados hace seis años que ya ofrecen sombra y refugio, sino en el contagio social que ha inspirado a otros grupos a limpiar diferentes sectores del río.

Foto: Río Sustentable

Desde el colectivo hacen un llamado abierto a entender que el cuidado de la naturaleza es un imperativo biológico y social. Si el río pudiera hablar, recordaría que somos 70 % agua y que las comunidades siempre se han erigido a la orilla del recurso que las sostiene. Cuidarlo, reducir los residuos, comer más sano y generar mejores hábitos desde el hogar no es solo una ayuda para el ecosistema, sino un acto de autocuidado, porque en la red de la vida, todo está interconectado.

Río Sustentable se prepara para seguir expandiendo su impacto a otras ciudades y regiones, manteniendo abiertas sus redes sociales para quienes deseen sumarse a las próximas jornadas de limpieza, talleres y reforestación. Porque mientras el agua siga corriendo, habrá una comunidad dispuesta a recordar que sanar la tierra es la única forma de asegurar un futuro posible para todos.

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