Desde República Dominicana, Andrés Bisonó lidera una iniciativa que transforma una crisis ambiental y turística en una red de trabajo digno para pescadores, restauración ecológica y desarrollo industrial.

En las costas del Caribe, donde el horizonte marino suele ser sinónimo de vida y sustento, en los últimos años el paisaje ha comenzado a teñirse de una sombra densa y asfixiante. El sargazo, una macroalga parda que de forma natural navega libremente sirviendo de refugio y alimento a múltiples especies, ha cambiado su comportamiento. Impulsado por la contaminación, el cambio climático y el calentamiento global, su volumen ha crecido de manera exponencial.
Lo que antes era un fenómeno estacional hoy se ha convertido en una presencia ininterrumpida durante todo el año, ahogando los ecosistemas marinos, golpeando severamente el turismo y la economía local, y amenazando la salud humana ante un manejo frecuentemente reactivo e irresponsable.
Frente a este escenario de resignación, en 2018 comenzó a gestarse una respuesta concreta desde el departamento de ingeniería mecánica del MIT. Fue allí donde Andrés Bisonó impulsó el nacimiento de SOS Carbon, una organización creada con la misión de desarrollar tecnología aplicada y adaptada a las necesidades urgentes del Caribe, tomando a República Dominicana como epicentro de acción.

Conscientes de que la clave radica en actuar antes de que el daño sea irreversible, en SOS Carbon priorizaron la prevención. Para ello diseñaron y patentaron el Módulo de Recolección Litoral (LCM), una tecnología respetuosa con la vida marina que se instala directamente en embarcaciones para interceptar el sargazo en alta mar, antes de que toque la costa.
Esta propuesta no solo cambia la lógica de la intervención —pasando de la reacción en tierra a la prevención proactiva en el agua—, sino que transforma el problema en una oportunidad social: el sistema convierte a pequeñas barcas en recolectoras de alta capacidad, empleando e integrando activamente a los pescadores y a las comunidades locales. De este modo, se aprovecha la infraestructura del territorio y se adapta la operación a la realidad de cada zona.
La labor no concluye en el mar. Para evitar que el alto contenido de humedad degrade la materia prima, la organización implementa métodos en tierra para la extracción y transferencia de agua mediante maquinaria especializada, manteniendo siempre un riguroso respeto por el ecosistema. El sargazo es trasladado con rapidez hacia puntos de disposición responsable o a una fase de pretratamiento que permite conservarlo y almacenarlo durante todo el año. Así, la cadena de valor posterior deja de depender de la variabilidad de las mareas.

Gracias a alianzas estratégicas, SOS Carbon ha avanzado con firmeza en la fase de aprovechamiento, desarrollando modelos de producción de bioinsumos dirigidos al sector agrícola, así como una línea de productos de valor agregado que abarca cosméticos, suplementos para nutrición animal y biomateriales. Mientras en países como China, Indonesia o Corea del Sur la industria de las algas genera millones de dólares requiriendo cultivos controlados, el Caribe cuenta con este recurso disponible en gran volumen, listo para ser transformado en una nueva economía sustentable.
El impacto acumulado por el equipo de SOS Carbon trasciende las fronteras dominicanas. A la fecha, la empresa ha recolectado de forma preventiva más de 30 millones de kilogramos de sargazo en el mar, consolidándose como el mayor grupo privado en llevar a cabo esta labor en el agua. Además, ha exportado esta alga a más de 15 países, ha capacitado y empoderado a más de 180 pescadores y mantiene operaciones activas en 5 países.

Para Andrés Bisonó y su equipo, la salud de las costas es una responsabilidad colectiva que no se agota en la recolección industrial. Entendiendo que la protección marina debe estar en la agenda permanente de toda la sociedad, SOS Carbon ha integrado programas educativos en escuelas y colegios para sensibilizar a los niños desde temprana edad sobre el valor de los océanos, sus amenazas actuales y la urgencia de preservar la vida marina.
Ante un calentamiento global que promete intensificar las oleadas de sargazo, la organización acelera su expansión para escalar las oportunidades de la economía azul: un modelo enfocado en la restauración, protección y uso sostenible de los recursos marinos; pues en un planeta donde el equilibrio de los mares determina nuestro propio destino, iniciativas como esta nos recuerdan que la protección de los océanos no es una causa aislada, sino un imperativo biológico y social.
Por su parte, transformar una amenaza devastadora en un motor de desarrollo demuestra que, cuando la innovación se pone al servicio del territorio, es posible cambiar la narrativa del desastre por una de resiliencia; y que cuidar el mar —entenderlo, respetarlo y regenerarlo— es, en última instancia, la única vía para garantizar que las comunidades costeras no solo resistan los embates del cambio climático, sino que encuentren en el azul de sus aguas la fuerza para seguir floreciendo.
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SVM Cuidado Animal Integral
Excelente alternativa para las zonas costeras y todo lo que pueden aprovechar en esos ecosistemas.
Hector Moreno
Excelente documental. Que bueno que en nuestro país el ministerio del medio ambiente del gobierno próximo a instalarse conozca el tema antes que llegue a hacerse crítico en nuestras costas. A más del beneficio ambiental es una fuente de generación de empleo,como bien lo explica el ing. Andres Bisono.
Harris Sarris
Todo lo que se haga en beneficio de la naturaleza y de las nuevas generaciones bienvenido sea, me parece muy bueno el proyecto y poco a poco podremos salvar el planeta
Gladys Restrepo
Excelente labor del ingeniero Andrés Bisonó y su organización SOS CARBÓN en pro de la protección de los océanos y sus playas, concientizando las comunidades de la importancia de las acciones preventivas para evitar que el daño sea mayor e irreparable
Gracias a SOS CARBÓN por su importante labor.
Gracias también a Impacto, pues cada proyecto que publica nos demuestra todo lo que se puede lograr cuando las comunidades se unen por un bien común
Julieth Saportas
Excelente labor de mitigación del impacto ambiental, vivo en Puerto Rico y he visto como los niveles de sargazo ha crecido y cubre muchas playas. Increíble como este residuo ambiental como puede tener un valor en otro ambientes como la agricultura, ganadería, cosmetologia. La naturaleza siempre nos enseña que todo lo que ella genera tiene un valor Preciado en otro entorno.
María Oria Perea Millán
Excelente trabajo de concientizar a las comunidades en la conservación de los océanos con acciones preventivas para evitar que sea peor más adelante y también a la revista impacto por publicar toda esta problemática que vivimos a diario.